La otra noche volví a sentir una de las sensaciones mas placenteras que se pueden tener en esta vida, N se quedó dormido en mis brazos.
Hace ya bastante tiempo que no lo hacía, casi no me acuerdo de cuando fue la ultima vez, quizá no lo echo de menos por que cada noche puedo tocarlo con mi mano e incluso dormirme acariciando un pie o una manita. Cuando ves que se le van cerrando los ojos, que su cuerpo pierde tensión y de pronto.... se desconecta y hasta mañana, ¡es una sensación indescriptible!.
A mi lo que me parece raro es que "aparquen" a un niño con total naturalidad en "su habitación" a los pocos meses de nacer para que se vayan "acostumbrando". En mi mundo, nuestras crias, no abandonan el lecho conjunto hasta que él lo decide por su cuenta, sin presiones, sin agobios, sin estres, sin ansiedad, haciendo el proceso tan natural como lo es respirar.
ResponderSuprimirEstoy de acuerdo con los dos. Es mágico sentirlos dormirse. La respiración cambia, se vuelven pesados, vulnerables... Hacen sentir humano al más marciano.
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